(Video ofrecido por la Oficina de Turismo de Córdoba)
Córdoba, ciudad histórica y Patrimonio de la Humanidad desde 1994 (ya había sido declarada La Mezquita-Catedral en 1984) guarda para todos sus visitantes innumerables tesoros enraizados en el corazón de sus habitantes. Capital de la Hispania Ulterior en tiempos de la República Romana, y capital del Califato de Córdoba que gobernó la Península Ibérica, se convirtió en la ciudad más grande del mundo en número de habitantes allá por el siglo X.
Pero tantos años… milenios de historia, han dejado su imborrable huella en tantos y tantos monumentos, edificaciones, cultura y arte trasladando a sus visitantes al mundo de sensaciones e historia viva que transmite cada uno de sus rincones.
Grandes hombres… Séneca, Averroes, Juan de Mena, Luis de Góngora… nacidos en esta tierra dejaron sus legados para generaciones venideras.
La gran Mezquita, con sus 850 arcos, construida en el siglo X, que llegó a ser un importante centro de peregrinación para los mususlmanes, y en la que se afirmaba se conservaba un brazo de Mahoma, ha sido descrita como el templo musulmán más hermoso del mundo.
Córdoba, ciudad milenaria, cuenta con el mayor espacio urbano del mundo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En su interior se aglomeran gran parte de los edificios históricos de la ciudad. Junto al más famoso, La Mezquita encontraremos el magnífico Puente Romano así como otras joyas arquitectónicas e históricas tales como el Templo romano, el Teatro romano, el Mausoleo romano, el foro colonial, el foro adiectum, el anfiteatro y los restos del Palacio del emperador Maximiano Hercúleo en el Yacimiento Arqueológico de Cercadilla.
Además, en su mezcla de culturas a lo largo de los siglos, cerca de la mezquita-catedral se emplaza la antigua Judería formada por multitud de calles irregulares, tales como Calleja de las flores y la Calleja del pañuelo, en las cuales pueden visitarse la Sinagoga y la Casa de Sefarad. En el extremo suroeste del casco antiguo se encuentra el Alcázar de los Reyes Cristianos, antiguo alojamiento de los reyes y sede de la Inquisición, y adyacente al mismo se hallan las Caballerizas Reales, lugar de crianza del caballo andaluz. Cerca de las caballerizas se encuentran, junto a la muralla, los antiguos Baños califales. En el sur del casco antiguo y al este de la Mezquita, situada en la Plaza del Potro, se halla la Posada del Potro mencionada en obras literarias tales como Don Quijote y La Feria de los Discretos. Tanto la posada como la plaza reciben su nombre de la fuente situada en el centro de la plaza, la cual representa a un potrillo. No lejos de esta plaza se encuentra el Arco del Portillo.
Rodeando el extenso casco histórico se sitúa la antigua muralla romana, de la cual se conservan algunos lienzos; la Puerta de Almodóvar, la Puerta de Sevilla y la Puerta del Puente, que son las tres únicas puertas que se conservan de las trece que tuvo la ciudad; algunas torres como la Torre de la Malmuerta, la Torre de Belén y la Torre de la Puerta del Rincón; y las fortalezas de la Torre de la Calahorra y la Torre de los Donceles.
Repartidos por todo el casco antiguo se encuentran edificios palaciegos tales como el Palacio de Viana, Palacio de la Merced, Palacio de Orive, Palacio de los Aguayos, Palacio de los Luna, Palacio del Duque de Medina Sidonia, Palacio de los Marqueses del Carpio y el Palacio del Marqués de Benamejí entre otros.
A las afueras de la ciudad se encuentra el conjunto arqueológico de la ciudad de Madinat Al-Zahra que constituye junto con la Alhambra de Granada la cumbre de la arquitectura hispanomusulmana.
Pero tras una jornada de visitas culturales, Córdoba también ofrece los mejores servicios para el ocio, la gastronomía y el descanso. Sus buenos vinos, entre los que destacamos el D.O. Montilla Moriles y el Pedro Ximenez son perfectos para degustar excelentes tapas de productos de la tierra, así como sus platos típicos tales como el salmorejo, rabo de toro o el flamenquín.